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Gracias Patri

  • Writer: Elián Zidán
    Elián Zidán
  • Jun 15, 2025
  • 4 min read

Por: Elián Zidán

Estoy solo en mi oficina escribiendo esto que jamás hubiera querido escribir. Una despedida sentida y sincera para quien, más que una amiga, fue una guía y una fiel compañera en este complejo camino que se llama vida.


Aún recuerdo, como si fuera ayer, el día que te conocí. Era una mañana de marzo de 2017. Tenía 21 años, me acababa de graduar de la universidad, y era mi primer día en Univision Nueva York. Te presentaste con esa sonrisa cautivadora y me tendiste la mano. Esa mano que me acompañó todo el tiempo que tuve el privilegio de ser tu amigo.


Acababas de llegar de Venezuela con muchas maletas llenas de sueños e ilusiones… y, por qué no decirlo, una maleta con ollas y una licuadora Oster. Vivías junto a tu esposo y tus dos pequeños hijos en un hotel mientras encontraban un hogar.


Tu alegría era contagiosa. Siempre con buen humor, pese al caos que significó lanzar un formato nuevo en la televisión. Tuviste que aprender una terminología nueva, en un idioma que aún no dominabas. Pero lejos de quejarte, tomabas cada situación con una sonrisa, muy a tu estilo.


Me enseñaste, por primera vez, lo que era vivir con dos acentos: el caraqueño con todo el mundo… y el maracucho cuando hablabas con tu mamá por teléfono.


Mi primera salida a la calle como camarógrafo fue contigo. Y, aunque notaste mi falta de experiencia, me diste la mano, te reíste de cómo manejaba, y me enseñaste a usar una cámara vieja, pesada y poco práctica.


Nos pusieron una multa en Manhattan por no saber dónde estacionarme. Yo, estresado porque “me iban a regañar”, y tú riéndote todo el camino mientras me acompañabas a pagarla.


En nuestras múltiples pláticas, a la hora del almuerzo y después del noticiero del mediodía, me insististe una y mil veces en que comiera saludable y en que no me diera pena pedir una oportunidad para comenzar a reportear. A lo mejor nunca lo supiste, pero esa insistencia y tus palabras me tienen hoy aquí, ejerciendo este oficio que tanto me apasiona y que me permitió perseguir mi sueño de ser reportero.


Con el paso de los meses, me permitiste entrar a tu vida más allá del terreno profesional. Me abriste las puertas de tu casa, me invitaste a la "mesa piso” cuando no tenías muebles, y me hiciste parte de tu familia. Lo que más te agradezco es que me dejaste ver crecer a tus hijos, a quienes hoy quiero como a unos sobrinos.


Me enseñaste lo que significa ser generosa dentro y fuera del aire. Me dejaste a cargo de tus plantas y tus hámsters cuando te ibas de viaje. Me enseñaste a dejar de gastar en tonterías y a empezar a ahorrar para comprar mi primer departamento antes de los 28, como lo hiciste tú.


Me pediste que pensara en el futuro, que no me enfocara solo en el trabajo y el crecimiento profesional, que buscara a una buena mujer que me quisiera por lo que soy. Que encontrara a alguien que fuera mi aliada en las buenas y en las malas.


La vida me regaló el privilegio de compartir contigo un espacio informativo. Todas las noches te preguntaba qué te ibas a poner, para combinar la corbata. Gracias a ti me atreví a ponerme una naranja y una beige en televisión. Algo que jamás hubiera hecho si no hubiera sido por ti.


Fuiste tú la primera persona a la que llamé cuando mi familia se enteró que me mudaba a Miami. Tus palabras me confirmaron que estaba tomando la decisión correcta.


Hoy estoy leyendo nuestras conversaciones, escuchando tu voz en una nota de WhatsApp, y no puedo evitar tener un nudo en la garganta. Me niego a pensar que no habrá otro mensaje, otra llamada, otro abrazo. Me duele pensar que no estarás en primera fila viendo lo que tanto querías ver: mi boda.


Decidí escuchar, mientras pensaba qué decirte, la canción que según tú era la única que cantabas bien. Esa de Paulina Rubio, de la que nunca te acordabas del nombre, pero que en cuanto sonaban los primeros acordes, sentías (aunque solo para tus oídos) que la cantabas muy bien.


Esta es, sin duda, la columna más difícil que he escrito. Porque aunque sé que no la leerás, siento que estás aquí conmigo, ayudándome a escribir las palabras correctas.


Sé que me tomará tiempo procesar tu partida. Así es el duelo, y hay que vivir cada etapa.


Hoy, aunque no hay palabras suficientes para describir lo que duele tu ausencia, solo puedo darte las gracias.


Gracias por tu cariño, tu paciencia, tu generosidad, tu guía, tus consejos, tus risas, tu compañía. Gracias por haber estado en este mundo el corto tiempo que te tuvimos.


Gracias por haber sido una guerrera hasta el final y por esa última mirada y ese último abrazo que solo tú y yo sabemos lo que significó.


Pese a que te adelantaste un poco en el camino, sé que en algún punto nos volveremos a encontrar.


Y quiero que sepas que aquí, siempre estaré para tu familia.


Te quise entonces, te quiero hoy y siempre te querré.


Vuela alto, mi Patichuu. Siempre vivirás en nuestro recuerdo. Porque fuiste grande y tu legado perdurará, tanto como lo fue tu vida.


Hasta pronto, mi querida Patri.

4 Comments


dianarivero1708
Jun 15, 2025

Que hermosas palabras y que bonito que la recuerdes así! Wow que buena compañera y amiga fué 👏🏻 me causó risa cuando dices que te enseñó los dos acentos en caraqueño y el maracucho ja ja

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trizia.co
Jun 15, 2025

Que linda amistad, hermosas palabras describiendola. Verla dando las noticias, siempre pense que linda, genuina, fina, educada y tan profesional. QEPD Patricia. Y Que su familia, tu y todas sus amistades tengan consuelo. Un fuerte abrazo.


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fs321539
Jun 15, 2025

Excelente palabras, un abrazo.

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carmenluisah
Jun 15, 2025

Que bellas palabras! Paty está orgullosa de ti… dejó una huella con una sonrisa imborrable! Una gran mujer, excelente ser humano! Difícil de asimilar su partida y más aún entender porque tan joven y tan rápido! Te abrazo fuerte querido Elian! 🙏🏻

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© Elian Zidan

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