¿HASTA CUÁNDO?
- Elián Zidán

- Aug 31, 2025
- 2 min read
Por: Elián Zidán

Tener que seguir hablando de esto no solo duele, también decepciona. Saber que hoy los niños no están seguros ni en la escuela ni en la iglesia es desgarrador.
Ya basta. Es uno tras otro. Y todo porque no hay una regulación real a las armas de fuego ni una atención seria a la salud mental.
El argumento de que “las armas no se disparan solas” es cierto, pero también lo es que las armas que existían cuando se creó la Segunda Enmienda no son las mismas que tenemos hoy.
Como periodista, duele tener que reportar hechos tan lamentables como el ocurrido en Minneapolis, donde una mañana en la iglesia de un colegio católico terminó en tragedia. Pero como ser humano duele aún más, porque nos recuerda que el peor enemigo del ser vivo sigue siendo el ser humano.
Caramba, ¿qué tiene que pasar para que esto deje de ocurrir? Porque en Estados Unidos estas tragedias se repiten una y otra vez. ¿Qué tienen otros países que aquí no? Se habla de ciudades peligrosas en el mundo, pero en Estados Unidos lo más peligroso no es una calle ni un vecindario: es un aula o un templo religioso.
Pienso en esos padres que dejaron a sus hijos esa mañana con la ilusión de verlos a la salida de clases. Jamás imaginaron que la escuela o la iglesia sería el lugar donde sus seres queridos darían sus últimos suspiros.
En la mayoría de los casos, los perfiles son los mismos, el modus operandi es el mismo, y la motivación también: causar daño y sembrar dolor.
Parece que no somos una especie que evoluciona, sino una que avanza aceleradamente hacia la autodestrucción. Porque denunciar lo que está mal es visto como un ataque, y pedir regulaciones es percibido como un atentado contra la Constitución.
Pero ya fue suficiente. Demasiadas vidas se han perdido por la cobardía de no enfrentar a industrias que se benefician de las lagunas legales. Y la pregunta sigue en el aire: ¿quién le devuelve a unos padres a su hijo muerto, o a una familia a uno de sus miembros?
¿Hasta cuándo?







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